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La Secretaría del Buen Vivir, un gasto sin sentido


Se gastó menos de la mitad del presupuesto asignado para cuatro años y hoy sus instalaciones lucen abandonadas.

De la Secretaría del Buen Vivir no queda más que algunos videos que circulan del ex ministro Freddy Ehlers invitando a los ecuatorianos a abrazar un árbol. Sus redes sociales fueron borradas así como la página web de esta institución, que contaba con un presupuesto estimado de USD 12.190.173 para cuatro años de gestión, según cifras oficiales.

Su creación se concretó vía Decreto Presidencial el 19 de junio de 2013. En el documento se establece su dependencia administrativa y financiera de la Secretaría Nacional de la Presidencia de la República y al titular de la misma se le otorgó rango de ministro, siendo a su vez parte del Gabinete Ampliado. A pesar de ello, la Secretaría del Buen Vivir no era una institución como tal. O, al menos, eso alegó Sandra Naranjo, quien en 2016, mientras fungía como secretaria de Planificación y Desarrollo, dijo en una entrevista que la Secretaría no era tal, sino apenas un “programa de Gobierno”.

Freddy Ehlers Zurita fue designado titular del organismo y percibía un sueldo de USD 5.510. De los 28 funcionarios que colaboraban para la Secretaría según los registros disponibles hasta 2016, el sueldo de Ehlers era el más elevado, seguido por el de la gerente institucional Judith Carrión, por USD 3.798; y el de cuatro asesores con USD 3.038 para cada uno. El resto de sueldos variaban según el cargo entre los USD 596 y los USD 2.588.

Este fue, sin duda alguna, uno de los proyectos más cuestionados durante el Gobierno del ex presidente Rafael Correa. A lo largo de su existencia, diferentes sectores pidieron su eliminación e incluso recibió el sobrenombre de “Ministerio de la Felicidad”. Sus oficinas se ubicaron en el edificio del antiguo Aeropuerto Mariscal Sucre, en el norte de Quito. Hoy visitarlas es similar a dar un paseo por un pueblo fantasma en cuya entrada, ubicada en lo que alguna vez fue la sala de arribos internacionales del viejo aeropuerto, lucen opacas y casi imperceptibles las palabras “Secretaria del Buen Vivir” sobre una puerta de vidrio.

Ejecución del presupuesto

La entidad contaba con un presupuesto anual de USD 3.047.543, pero este monto no fue utilizado en su totalidad, según la información disponible de su ejecución presupuestaria. Una publicación difundida por la Secretaría en abril de 2016 detalló un gasto total de USD 4.158.733 entre 2013 y 2015; y, en abril 2016,  Ehlers aseguró a la prensa que lo gastado hasta entonces no superaba la suma de USD 5 millones.
En el 2017 se aprobó un presupuesto de USD 880.000, pero la información de lo devengado no está visible en los portales web estatales. Ehlers estimó previamente que al finalizar los cuatro años de gestión programados no se gastaría más de USD 6 millones.

La información pública disponible en las páginas web estatales es reducida en lo que respecta a la desaparecida entidad. En el portal web de la Presidencia difícilmente se encuentra información específica sobre este tema, al igual que en los archivos de ejecución presupuestaria del Ministerio de Finanzas.


Tras casi cuatro años en la mira de la opinión pública y con el cambio de Gobierno, la Secretaría del Buen Vivir fue suprimida. De hecho, el anuncio de su eliminación se hizo durante la posesión de Lenín Moreno y se concretó el mismo día con la emisión del tercer Decreto presidencial del flamante Presidente. De los 28 funcionarios, solo quedaron 21 personas, entre sociólogos, antropólogos, gente comunicadora, gente especializada en gestión de proyectos. Se dio un plazo de 60 días para evaluar al personal y que la Presidencia absorba una parte y suprima otra. También se dio un plazo de 90 días para liquidar todas las obligaciones pendientes de la entidad y que su patrimonio, contratos e instrumentos jurídicos pasen a manos de la Presidencia. 

¿En qué se gastó el dinero?

La Secretaría realizó 21 investigaciones sobre diversos temas asociados al Buen Vivir. Se mencionan diagnósticos para mejorar el sistema educativo fiscal, un estudio sobre las raíces del pensamiento indígena sobre el Buen Vivir, análisis de estadísticas que implementan otros países para medir la felicidad, entre otros.

Se difundieron publicaciones como ‘Proyecto Muyu’ y ‘El libro de todos los niños’, con el objetivo de promover la educación en valores. El segundo título fue presentado en enero de 2016 en la IV Cumbre de la CELAC y contó con un tiraje de 300.000 ejemplares que se entregaron a los alumnos de cuarto año de educación básica, en un trabajo conjunto con el Ministerio de Educación.

También se realizaron más de 240 programas de televisión: Ecuador Ama la Vida, Buen Vivir y Acuerdo para el Buen Vivir. Estos programas fueron transmitidos en cerca de 40 canales de televisión locales y nacionales ecuatorianos, entre ellos Ecuador TV, Gama, Canela, el canal de la Asamblea Nacional, entre otros.

Desde abril de 2015, Diario El Telégrafo le cedió una página semanal a la Secretaría del Buen Vivir, misma que contaba además con una columna de opinión de Ehlers. Más de 100 páginas y 90 editoriales fueron publicados.

Un antiguo socio de Ehlers entre los contratistas

La empresa ActivaTV Comunicación Audiovisual fue contratada para producir los reportajes temáticos de la Secretaría del Buen Vivir. Cuando los contratos fueron adjudicados a esta firma, Marissa Sánchez Dúñez, quien trabajó con Ehlers en el programa La Televisión como copresentadora, figuraba como socia accionista de la productora en la Superintendencia de Compañías.

El Portal de Compras Públicas detalla dos contratos para la producción de 63 episodios del programa Ama la vida, desde septiembre 2013 hasta diciembre de 2014, la cobertura de eventos nacionales e internacionales y reportajes. El costo total suma USD 651.662.

Sánchez Dúñez aceptó su participación accionaria en la empresa, pero aseguró que al momento de la firma de los contratos con la Secretaría ya había cedido el 33% de acciones. Su nombre en los registros de la Superintendencia, explicó, no se habían actualizado por que no se había reunido la junta general de socios a que autorice dicha cesión.

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